Foros de discusion sobre temas de arte, cultura, ciencias, internet, informatica, educacion, deportes, finanzas, empresas, gente, familia, lugares, viajes, miscelaneas, motor, musica, amigos, noticias, sociedad, ocio, cine, sexo y muchos temas mas
Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Google
Web     En el foro
*
+  Foro de discusion, foros Web Motril.
|-+  Sexo
| |-+  Relatos Eroticos
| | |-+  Rompiendo promesas
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema. « anterior próximo »
Páginas: [1]
Ir Abajo Enviar tema Imprimir
Autor Tema: Rompiendo promesas  (Leído 1406 veces)  bookmark this topic!
Erin
Visitante


Email
Rompiendo promesas
« : 29 de Mayo 2007, 13:01:59 »

Prometió no agobiarme tras el que pensé sería nuestro primer y único encuentro. Prometió no llamarme a pesar de que tenía mi número, no buscarme aunque conocía de sobra dónde trabajo y mis horarios. Prometió no intentar cruzarse conmigo en esta ciudad ni en otras, aunque conocía los lugares que frecuento. Prometió no enamorarse. Yo le hice las mismas promesas, pensando inocentemente que las cumpliría todas a rajatabla. Pero ninguno de los dos contábamos con el azar, el factor sorpresa, las vueltas que da la vida y demás tópicos.

Nos conocimos a través de un amigo común con complejo de alcahueta. Mantuvimos un tira y afloja durante dos meses, quizá tres, hasta que ninguno pudo contenerse. Y ocurrió. Entonces pensábamos que habíamos roto el encanto del tonteo, el cortejo, el proceso de discreta seducción, e hicimos promesas, convencidos de cumplirlas.

Las cumplimos, todas, hasta hace un mes. Mientras cruzaba por un paso de peatones, camino a casa, miré al conductor que me cedía el paso. Él. Me vinieron a la mente imágenes de vestidos que caen al suelo y corbatas que se desanudan lentamente. Me miró, y rompimos una de las promesas. Me hizo una señal e inmediatamente subí al coche. Un saludo breve, un beso suave.

- ¿Vas a casa?
- Sí.
- Te llevo.
- De acuerdo, pero ya no vivo en el piso que conoces.

Odié los quince minutos que tardamos en llegar. Los odié porque los pasé pensando en aquel encuentro y en las ganas de repetirlo que me invadían. No tuve que preguntarle si quería subir, se invitó él solo. Tampoco mostró interés en echar un vistazo al piso. Se limitó a acercar su boca a mi nuca y hacerme ver que estaba cerca, muy cerca, invadiendo las montañas de mi cuerpo por encima de la ropa. Sabíamos que iba a ocurrir, lo sabíamos desde que la casualidad nos volvió a cruzar, así que ambos nos dejamos hacer. Una de sus manos ascendió por debajo de mi falda mientras la otra exploraba lentamente mis pechos, pellizcando mis pezones alternativamente y haciéndome dar la vuelta. Mi camisa desapareció antes de que pudiera darme cuenta, mis brazos envolvían su cuello mientras nuestras bocas se afanaban en besarse, asaltando cada hueco con la lengua. Mi falda bajó a una velocidad de vértigo, al igual que sus pantalones caían y hacían sonar el cinturón contra el suelo. Para entonces una de sus manos se recreaba con el interior de mis muslos, y una de las mías acariciaba su miembro, que ya palpitaba de deseo. Caímos en la cama, acariciándonos, besándonos, oliéndonos. Él decidió prolongar mi agonía un poco más y bajó con su lengua hasta mi sexo. Cada pliegue, cada hueco, cada milímetro de mi cuerpo se estremecía ante el masaje que su lengua estaba regalando a mi órgano más sensible. Seguía acariciendo mis pechos, mis caderas. Me corrí. Cuando pensaba que ya no podía más, se incorporó, acercó sus labios a mi oreja y susrró mi nombre. Nunca antes esas tres sílabas habían significado un dolor tan placentero como ese día hace un mes. Nunca me alegré tanto de romper promesas. Finalmente me penetró, lentamente al principio, más brusco con cada embestida. Rodeé su cuerpo con mis piernas, lo empujaba también colocando mis manos sobre su culo. Gritaba, gritábamos. La habitación era cada vez más pequeña, más concentrada en un solo punto situado en la mitad de nuestros cuerpos, que sudaban y temblaban. Llegó el orgasmo acompañado de más gemidos, más embestidas. Permanecimos uno al lado del otro durante un tiempo que no puedo calcular, y volvimos a prometer no llamarnos, no buscarnos, no encontrarnos, no enamorarnos.

_________________
Erin
En línea
Patrocinado
Administrador
*****
Offline Desconectado

Mensajes: 5


View Profile
Re: Rompiendo promesas
« Posted on: 23 de Julio 2008, 20:41:35 »

Logged
Páginas: [1]
Ir Arriba Enviar tema Imprimir
« anterior próximo »
Ir a: